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Centros de datos en España, una oportunidad de 66.900 millones

Miércoles, 23 de septiembre de 2026

Jaime Segarra, Presidente de la Comisión de Energía del COIIM

Una oportunidad que exige planificación

España se encuentra ante una oportunidad estratégica para consolidarse como uno de los principales polos europeos de centros de datos. El crecimiento de la inteligencia artificial, los servicios en la nube y la digitalización está acelerando la demanda de estas infraestructuras, esenciales para la autonomía tecnológica y la competitividad del país.

Según el informe anual de SpainDC, el sector podría movilizar 66.900 millones de euros de inversión directa e indirecta en España entre 2025 y 2030. La potencia tecnológica instalada en los centros de datos comerciales alcanzó los 439 MW al cierre de 2025, un 24 % más que el año anterior, y podría llegar a los 2.537 MW en 2030 si se mantiene la evolución prevista.

Este crecimiento plantea también importantes retos relacionados con la capacidad de las redes eléctricas, el suministro de energía, el consumo de agua, la integración territorial de los proyectos y la generación de empleo permanente en las zonas donde se instalen.

Los retos técnicos

Un centro de datos consume electricidad de forma intensiva. La refrigeración y los sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS) representan aproximadamente el 43% del consumo, los servidores otro 43%, el almacenamiento el 11% y los equipos de red el 3%.

El agua es el segundo recurso crítico. Los sistemas de refrigeración tradicionales dependen de un consumo elevado, y el crecimiento previsto del sector añade presión. De hecho, la estimación actual es que sin medidas de ahorro el consumo de agua podría llegar a los 645 millones de m3 en 2030, lo cual es obviamente inaceptable.

La capacidad de la red eléctrica añade un tercer reto. Los nuevos proyectos requieren puntos de conexión y potencia disponible en plazos que no siempre coinciden con los tiempos de refuerzo de la red.

Soluciones de ingeniería ya probadas

Reducir el consumo de agua y energía no es, desde el punto de vista técnico, un problema sin resolver. Las centrales térmicas, los ciclos combinados y las centrales nucleares aplican desde hace años circuitos cerrados, torres de refrigeración y sistemas de refrigeración por aire, con resultados probados.

Estas mismas tecnologías, adaptadas a cada territorio, permiten reducir de forma significativa el consumo hídrico de un centro de datos sin comprometer su operación.

En el ámbito eléctrico, existen soluciones como la de aprovechar la forma de la curva de demanda para modular la potencia demandada. El almacenamiento energético y la gestión inteligente de determinadas cargas pueden ayudar también a preservar la continuidad de los servicios críticos.

Un marco regulatorio estable y previsible

La seguridad jurídica y regulatoria determinará el ritmo de esta inversión. Un marco exigente pero previsible, pactado con el sector, protege el interés general sin frenar el despliegue.

Finlandia ofrece un ejemplo de cómo resolver la tensión entre demanda energética y disponibilidad de red. Google ha comprometido 13.000 millones de euros en el país y ha firmado un contrato de 22 años con la eléctrica Fortum para comprar hasta el 50% de la producción de la central nuclear de Loviisa.

Sin un marco estable, la inversión se trasladará a países próximos que ofrezcan condiciones más favorables.

Conclusión

España cuenta con conocimiento técnico, profesionales y tecnología suficientes para afrontar estos retos. La clave está en avanzar con rapidez y con un marco que combine seguridad jurídica y regulatoria a largo plazo.