Lunes, 21 de octubre de 2024

21 de octubre de 2024
Es necesario un compromiso social con el objetivo de lograr una economía medioambientalmente sostenible, alejada, con seguridad de suministro y económicamente asequible, alejado de intereses políticos coyunturales.
La electrificación de nuestra economía, basada en fuentes de energía no emisoras de gases de efecto invernadero, es un camino necesario para lograr ese objetivo.
Introducción
El cambio climático, impulsado en gran parte por el aumento de los gases de efecto invernadero (GEI), especialmente el dióxido de carbono (CO2), es uno de los problemas más apremiantes de nuestra época. La reducción de las emisiones de CO2 no solo es una responsabilidad ambiental, sino un paso crucial para garantizar la supervivencia y prosperidad de las generaciones futuras.
El año 2023 fue el año más cálido en los 174 años de registros observacionales, con un incremento de la temperatura media mundial cerca de la superficie de 1,45 ± 0,12 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900, y este incremento se está acelerando hacia los 2 °C de calentamiento, por encima del cual las consecuencias pueden ser catastróficas para la humanidad, pudiendo llegar incluso, a finales de siglo, a alcanzar un aumento de entre 3 y 5 °C.
Es necesario tomar medidas urgentemente para revertir esta situación
El Impacto de las Emisiones de CO2. La Importancia de Lograr el Cero Neto
El CO2 es uno de los principales contribuyentes al efecto invernadero, atrapando el calor en nuestra atmósfera y provocando el calentamiento global. El uso masivo de combustibles fósiles se encuentra entre las principales causas de estas emisiones.
El concepto de «cero neto» implica equilibrar la cantidad de GEI producidos con la cantidad eliminada de la atmósfera, lo que es esencial para mitigar los impactos del cambio climático. Hasta ahora, 19 países y la Unión Europea han adoptado objetivos de emisiones netas cero, con plazos que varían entre 2030 y 2050.
Estrategias para Reducir las Emisiones de CO2
Reducir las emisiones de CO2 es posible y deseable. Son varias las estrategias que pueden implementarse:
- Transición a fuentes de energía no emisoras de GEI
Reemplazar las centrales eléctricas alimentadas con carbón, gas y petróleo por fuentes de energía que no generen CO2, como las energías renovables (solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica) o la energía nuclear, ampliando las licencias de las centrales actuales e inclusive promoviendo las de nueva generación . Esto no solo ayuda a disminuir los GEI, sino que también mejora la calidad del aire y reduce la dependencia de combustibles fósiles.
- Electrificación de la Economía
La electrificación consiste en utilizar electricidad generada a partir de fuentes que no generen CO2 para reemplazar los combustibles fósiles en diversas actividades.
- Cambios en la Agricultura y la Dieta
La ganadería produce niveles significativos de metano, un potente gas de efecto invernadero. Reducir el consumo de carne y cambiar hacia dietas basadas en plantas puede ayudar a disminuir estas emisiones.
Desafíos y Soluciones en la Electrificación
La electrificación de la economía tiene numerosas ventajas, como la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la mejora de la calidad del aire, mayor eficiencia energética y una mayor diversificación en la Matriz Energética, reduciendo los riesgos que supone la dependencia de los combustibles fósiles.
Pero también supone importantes desafíos, como la necesidad de mejorar la eficiencia energética, construir nuevas centrales de generación eléctrica para sustituir las plantas que emiten GEI y satisfacer la demanda adicional, la inversión en infraestructura, en ampliación de redes eléctricas para soportar la nueva demanda eléctrica y el crecimiento económico, el desarrollo de tecnologías que permitan reemplazar los combustibles fósiles en aplicaciones industriales de alta temperatura, la mejora de la eficiencia y la capacidad de los sistemas de energía renovable, y el desarrollo de soluciones efectivas de almacenamiento de energía.
Acción política
Además, es imprescindible implementar políticas específicas y crear incentivos para fomentar la transición hacia una economía libre de combustibles fósiles, que promuevan la cooperación internacional y consigan una aceptación social generalizada.
Para ello es fundamental garantizar el suministro eléctrico y energético fiables, de forma que nuestra calidad de vida no se vea perjudicada sino, al contrario, mejore sustancialmente, y sin que ello suponga un incremento de los costes energéticos, sino al contrario, una reducción que contribuya a mejorar la competitividad económica al respaldar las industrias, la creación de empleo, la innovación y el crecimiento sostenible.
Conclusión
Reducir las emisiones de CO2 es esencial para mitigar los efectos del cambio climático, mejorar la salud pública, mantener la biodiversidad e impulsar la economía global. Lograr el “cero neto” no solo es viable, sino también necesario para un futuro más seguro y sostenible. Esto requiere un enfoque estratégico, basado en la ciencia, el desarrollo tecnológico, el compromiso social y la cooperación internacional, alejado de intereses políticos coyunturales.
Los gobiernos y los responsables de la formulación de políticas deberían promover el equilibrio entre la sostenibilidad ambiental, la seguridad del suministro y, al mismo tiempo, la asequibilidad de la energía, basado en la ciencia y la tecnología. Solo de esta manera conseguiremos evitar el calentamiento climático.