Viernes, 5 de junio de 2026
Manuel Manso, ingeniero industrial con una amplia trayectoria en multinacionales, universidad y consultoría, explica cómo la jubilación activa le permitió seguir trabajando con mayor libertad y flexibilidad. Gracias a la alternatividad al RETA a través de La Mutua de los Ingenieros, puede elegir los proyectos que realmente le interesan, mantener un respaldo económico y capitalizar parte de sus cotizaciones. Su consejo para quienes se acercan a la jubilación es claro: valorar esta opción porque “realmente vale la pena”.
Transcripción completa de la entrevista
1. ¿Podrías contarnos brevemente tu trayectoria como ingeniero industrial?
Soy ingeniero industrial, especializado en electrónica y automática. Empecé mi trayectoria profesional, como nos gusta a muchos ingenieros, diseñando. Concretamente, empecé diseñando electrónica en una empresa de bienes de equipo, uno de los grandes fabricantes europeos y mundiales del sector, que tenía una fábrica aquí, en Madrid.
Estuve una temporada diseñando equipos y desarrollando electrónica, hasta que poco a poco fui orientándome hacia el ámbito de la fabricación y la producción. Permanecí varios años trabajando en producción y, posteriormente, tras pasar por una gran consultora, entré en otra gran multinacional: Alcatel.
En Alcatel estuve casi quince años ocupando distintos puestos de gestión industrial y de lo que hoy se conoce como cadena de suministro, aunque entonces lo llamábamos logística. Desempeñé funciones tanto en España como en la central europea de Bélgica.
Después di el salto a la universidad, donde trabajé durante unos años como profesor y también como director del área de Ingeniería Industrial. Casi en paralelo inicié mi actividad como consultor, aprovechando toda la experiencia adquirida en multinacionales.
Empecé a colaborar con diferentes consultoras, algunas grandes y otras más boutique, participando en proyectos de mejora relacionados principalmente con operaciones industriales.
Además, he participado en diferentes colaboraciones, charlas y seminarios. También he estado muchos años vinculado al Colegio, formando parte incluso de la Junta de Gobierno. En resumen, esa ha sido mi trayectoria hasta ahora.
2. ¿Por qué decidiste ejercer la jubilación activa?
Lo primero es que me jubilé aproximadamente un año y medio antes de lo habitual porque, haciendo números, me salía a cuenta. Calculé lo que perdía respecto a la pensión máxima y, dividiéndolo entre los años que espero seguir viviendo, concluí que compensaba jubilarme antes.
¿Y por qué seguí trabajando? Porque quería seguir haciéndolo. Lo que estaba haciendo me gustaba y no tenía interés en dejarlo.
Cuando vi que podía jubilarme, tener el respaldo económico de la jubilación y continuar trabajando, me pareció que se abría un mundo de posibilidades.
La jubilación activa me permitía tener mucha más flexibilidad: podía elegir los proyectos que realmente me interesaban y descartar los que no, sin la presión del día a día ni de la facturación.
Me daba una capacidad de maniobra enorme que antes no tenía. Por eso decidí continuar trabajando en esas condiciones.
3. Para ejercer la jubilación activa podrías haber seguido como asalariado. ¿Qué te inclinó a elegir la jubilación activa por cuenta propia?
Porque, para compatibilizar la pensión con seguir trabajando como asalariado, la Seguridad Social exigía tener contratado a un trabajador o, si no, perder al menos el 50 % de la pensión de jubilación.
Por otro lado, llega un momento en el que seguir sin jubilarte tampoco tiene demasiado sentido económicamente. Continuar cotizando y cotizando cuando el incremento sobre el 100 % de la jubilación es tan pequeño no compensa.
Además, todavía está por ver cómo quedarán todas esas cuestiones legislativas en el futuro.
4. ¿Cómo descubriste que existía la opción de la alternatividad al RETA?
Lo descubrí a través del Colegio. Desde hace años La Mutua de los Ingenieros organiza charlas con cierta frecuencia y, en una de ellas, vi que esta posibilidad existía.
Pensé: “Bueno, esperaré a que llegue mi momento”. Pero sí, hacía ya bastantes años que conocía esta opción gracias al Colegio.
5. ¿Cómo fue el proceso de alta como alternativo al RETA?
Fue fácil. La Mutua de los Ingenieros me asesoró en todo momento sobre cómo hacerlo y todos los trámites administrativos resultaron sencillos.
También es verdad que llevo muchos años realizando gestiones online con la administración pública, así que eso seguramente ayudó a que el proceso me pareciera relativamente simple.
6. ¿Con qué requisitos tuviste que contar para darte de alta como alternativo al RETA con La Mutua de los Ingenieros?
Uno de los requisitos importantes era no haber estado trabajando anteriormente como autónomo bajo el epígrafe específico de ingeniero industrial, el 311.
En mi caso, como muchos otros ingenieros industriales, tuve la suerte —o quizá la buena decisión— de darme de alta en su momento en un epígrafe genérico.
Yo estaba dado de alta en el 899, que, si no recuerdo mal, corresponde a “otros profesionales relacionados con los servicios”.
Como no había estado dado de alta previamente en el epígrafe 311, podía acceder a esta opción.
Otra condición era tener ya solicitada la jubilación. Además, por supuesto, era imprescindible estar colegiado y cotizar a través de La Mutua de los Ingenieros como alternativa al RETA.
Esas eran, si no recuerdo mal, las principales condiciones.
7. ¿Qué cobertura destacarías de las contratadas dentro del Sistema Alternativo de La Mutua?
La que más me llamó la atención desde el primer momento fue la capitalización de una parte importante de las cotizaciones. Creo que al principio no es el 100 %, pero a partir de cierta edad sí lo es.
Es decir, el ahorro que haces con esas cotizaciones queda para ti. En la Seguridad Social, en cambio, eso desaparece: aunque sigas trabajando con jubilación activa o mantengas un asalariado, ese dinero se pierde.
Eso es lo que más me llamó la atención personalmente.
Evidentemente, también hay otras coberturas importantes, como vida, incapacidad o enfermedad, pero la capitalización del ahorro es, para mí, la principal ventaja.
8. ¿Qué destacarías como principal ventaja frente al RETA?
Precisamente esa que comentaba antes: la posibilidad de capitalizar una parte de las cotizaciones.
Además, destacaría también la flexibilidad. El RETA, especialmente ahora con los cambios y ajustes constantes, depende mucho de lo que factures: cuánto facturaste el año pasado, cuánto vas a facturar el siguiente… y eso provoca subidas y bajadas que a veces generan bastante incertidumbre.
Aquí, en cambio, existe más margen de decisión. Puedes elegir cómo distribuir parte de la cotización entre las diferentes coberturas o finalidades.
Esa flexibilidad es algo que en la Seguridad Social no existe.
9. ¿Qué opinión te merece el papel de las instituciones (COIIM y La Mutua) en el acompañamiento a los ingenieros industriales durante su vida profesional?
Creo que el Colegio lleva ya varios años intentando ampliar ese acompañamiento y asesoramiento a los colegiados.
Esta es una forma más de hacerlo: acompañar no solo durante la carrera profesional activa, sino también en la etapa posterior a la jubilación, que sigue siendo una etapa activa para muchas personas.
Tradicionalmente, los colegios profesionales se han centrado sobre todo en la etapa laboral más clásica, pero me parece muy positivo que también se empiece a dar cobertura y soluciones para esta fase posterior a la jubilación.
10. ¿Qué consejo le darías a un ingeniero que esté en puertas de la jubilación?
El mismo que ya le he dado a más de uno.
Muchas veces me preguntan: “¿Pero tú te has jubilado?”. Y cuando respondo que sí, me dicen: “¿Pero sigues trabajando?”. Y yo les digo: “Sí”.
Entonces se sorprenden y piensan que eso no puede hacerse.
Mi consejo sería que, si de verdad quieren seguir trabajando, valoren esta posibilidad.
Trabajar en estas condiciones tiene muchas ventajas: contar con un respaldo económico te permite elegir proyectos, decidir a qué quieres dedicarte, rechazar trabajos que no te interesan y tener una flexibilidad que antes no tenías.
Por eso, el consejo que les daría es que se lo piensen seriamente, porque realmente vale la pena.