Miércoles, 4 de marzo de 2026

El subsuelo de Salamanca alberga uno de los pocos recursos energéticos estratégicos de la Unión Europea. ¿Qué papel puede jugar España en la autonomía nuclear europea?
Presencia y viabilidad: un hecho técnico contrastado
La provincia de Salamanca alberga yacimientos de uranio, como los de Retortillo, Saelices el Chico y La Alameda de Gardón (en adelante, «Alameda»), en contextos geológicos favorables como los granitos uraníferos del oeste salmantino. Quedaron plenamente identificados y caracterizados durante las exploraciones y estudios geológicos realizados en España a partir de los años ’60 por ENUSA – Empresa Nacional del Uranio, S.A.. S.M.E. (prospecciones geológicas detalladas y caracterización mineralógica y geoquímica de los depósitos) y por el IGME – Instituto Geológico y Minero de España (estudios regionales y cartografía geológica para identificar las formaciones graníticas uraníferas y evaluar su potencial). A menor escala, existe uranio en Ciudad Rodrigo (Salamanca), Sierra Albarrana (Cáceres), Almadén (Ciudad Real), Aliste Sanabria (Zamora) y Maestrazgo (Teruel – Castellón).
Una joya minoritaria y estratégica dentro de Europa
Según el Libro Rojo del Uranio (Uranium 2024: Resources, Production and Demand, OCDE/IAEA, 2025), España concentra el 2% de las reservas razonablemente aseguradas (RAR) de toda Europa. Aun siendo menos del 0,1% del total mundial, presenta una importancia relativa muy superior por encontrarse dentro de las fronteras de la Unión Europea. En un contexto de dependencia superior al 95% de importaciones, los recursos españoles (especialmente los de Salamanca) aportan resiliencia estratégica al mix energético europeo. El precio del uranio ha pasado de 20 USD/lb (44.000 €/t) en 2020 a más de 90 USD/lb (98.000 €/t) en 2025 (1).
Del suelo al reactor: cómo viaja el uranio
El camino del uranio desde la mina hasta la producción eléctrica consta de cinco etapas:
- Extracción: mediante minería a cielo abierto o lixiviación in situ, recuperando el uranio en forma de mineral rico en óxidos.
- Concentración: procesamiento químico para obtener el concentrado («yellowcake») de U₃O₈ – óxido de uranio (V,VI).
- Conversión y enriquecimiento: el yellowcake se transforma en UF₆ – hexafluoruro de uranio, para enriquecer en U-235 hasta un 3–5%.
- Fabricación del combustible: aquí interviene ENUSA, en Juzbado (Salamanca), donde se elaboran las pastillas cerámicas de UO₂ – óxido de uranio (IV) y los conjuntos de combustible listos para centrales nucleares españolas y europeas.
- Uso y gestión de residuos: las barras generan energía mediante fisión controlada y, una vez agotadas, los residuos se gestionan bajo estrictas condiciones técnicas y legales.
El hecho de que ENUSA importe uranio y lo exporte de nuevo ya transformado en combustible convierte Salamanca en un ejemplo excepcional de reindustrialización energética dentro de Europa. Si el uranio procediera del propio subsuelo salmantino, se cerraría prácticamente el ciclo del combustible nuclear, reforzando la autosuficiencia industrial y energética española. Ahora bien, cerrar completamente ese ciclo requiere analizar con realismo las dos etapas más exigentes: la de concentración y la de conversión y enriquecimiento.
Las «etapas reina» del ciclo del uranio
Etapa 2 – Concentración (yellowcake): Esta parte es técnica e industrialmente viable en Salamanca con una inversión razonable (60-120 millones €). Es una inversión media en el 2 ámbito industrial energético, equivalente a construir una pequeña planta de hidrógeno verde o un parque eólico de unos 50 MW. Además, no requeriría infraestructura nuclear compleja, sino procesos químicos convencionales con control radiológico, por lo que su implantación administrativa sería relativamente ágil. Con las tecnologías actuales, una planta moderna cumpliría sobradamente con los estándares medioambientales y de seguridad europeos. Esta etapa permitiría generar empleo cualificado y valor añadido desde el origen del recurso.
Etapa 3 – La conversión del yellowcake en UF₆ exige tecnología química altamente especializada, infraestructura de seguridad radiológica y química extrema y licencias internacionales que solo poseen unos pocos países: Francia (a través de Orano, su operador estatal del ciclo nuclear, referente tecnológico europeo en conversión y enriquecimiento de uranio), Alemania (con participación de Urenco en instalaciones compartidas europeas), Reino Unido (también mediante Urenco y su planta de Capenhurst) y Rusia (a través de Rosatom, su conglomerado estatal de energía atómica). El enriquecimiento, por su parte, requiere centrifugadoras de gas de precisión nanométrica y una infraestructura bajo control nuclear internacional. España no dispone ni de esa infraestructura ni de autorización para operarla. Montarla sería viable técnicamente, pero supondría una decisión política de Estado y una inversión multimillonaria, además de una previsible alianza tecnológica con países con experiencia, como Francia o Alemania. Por ello, lo más realista a medio plazo sería retomar la fase de concentración en Salamanca y mantener la conversión y el enriquecimiento externalizados, como ya hace ENUSA actualmente enviando el material a Francia. De ese modo, el ciclo del uranio quedaría casi completamente cerrado dentro de la provincia, reforzando la autonomía industrial española dentro de la cadena nuclear europea.
Una oportunidad para Salamanca, para España y para Europa
Desde una óptica industrial y energética, Salamanca dispone de recursos identificados, conocimiento técnico, infraestructuras existentes y capacidad de generar valor añadido desde el origen hasta el combustible final.
En 2012, la empresa Berkeley Minera España S.L. realizó nuevas prospecciones que confirmaron la relevancia de los yacimientos de Retortillo y Alameda. Su proyecto original incluía la extracción
(inicio en Retortillo, continuación en Alameda) y la construcción de una planta de concentrado de uranio. Sin embargo, tras la entrada en vigor de la Ley 7/2021 de cambio climático y transición energética, el proyecto quedó detenido. A raíz de ello, Berkeley ha presentado una reclamación de 1.000 millones de dólares (incrementada en +250 millones en 2026) contra 3 España ante el CIADI, el organismo arbitral del Banco Mundial, por la pérdida de su inversión y derechos de explotación (4).
Desde una óptica estratégica, Europa reclama autonomía energética y menor dependencia de terceros países. Salamanca podría aportar un eslabón clave en una cadena industrial limpia, segura y generadora de empleo cualificado.
Un desafío que trasciende lo técnico
Las minas de Retortillo o Alameda requerirían explotación a cielo abierto, con un fuerte impacto paisajístico y social. La experiencia de otros proyectos extractivos —como As Pontes de García Rodríguez – La Coruña, hoy convertida en un paraíso verde tras años de minería intensa— demuestra que la aceptación social y la restauración ambiental son tan determinantes como la rentabilidad técnica.
El uranio, en su estado natural, es radiactivo de forma extremadamente débil y estable. Su isótopo principal, el U-238, tiene una vida media de unos 4.500 millones de años, por lo que su ritmo de desintegración es tan lento que apenas emite radiación medible a corto plazo. De hecho, su radiactividad es comparable a la de algunos granitos naturales o incluso de ciertos azulejos antiguos que contienen trazas de torio o potasio-40 (materiales perfectamente comunes y aceptados socialmente).
El debate en torno al uranio salmantino no puede reducirse a una dicotomía “a favor o en contra”,
sino que debe integrar la perspectiva industrial, ambiental y social de forma equilibrada.
En cualquier caso, la posibilidad de que España llegara a cerrar completamente el ciclo del uranio (incluyendo las etapas de conversión y enriquecimiento) no depende únicamente de la voluntad industrial o de la inversión nacional. Requeriría un cambio regulatorio de alcance europeo e internacional, con autorización expresa de Euratom (Comunidad Europea de la Energía Atómica) y de la AIEA (Agencia Internacional de la Energía Atómica). Estas instituciones son las encargadas de garantizar la seguridad, la trazabilidad y la no proliferación de los materiales nucleares dentro de la Unión Europea y a escala global.
Cualquier avance en esa dirección, por tanto, exigiría una coordinación política de alto nivel y una visión estratégica común en Europa, capaz de equilibrar la autonomía energética con las garantías internacionales de seguridad y transparencia.
Condicionantes y riesgos a considerar
Toda oportunidad industrial de este calibre exige también una lectura realista de sus limitaciones. En el caso del uranio salmantino, existen hoy factores objetivos que condicionan su viabilidad: un marco regulatorio restrictivo (Ley 7/2021), permisos administrativos no vigentes, un proceso arbitral internacional en curso entre Berkeley y el Estado español, la volatilidad del mercado del uranio y, no menos importante, la aceptación social en el territorio.
Ninguno de estos elementos invalida el potencial estratégico de la provincia, pero sí marcan el terreno de juego sobre el que cualquier avance deberá construirse: con rigor técnico, seguridad jurídica y consenso social.
El mercado del uranio, además, se ha mostrado especialmente sensible a las tensiones energéticas internacionales y a los ciclos de revalorización y corrección de los materiales críticos, recordando que la rentabilidad del sector depende tanto de la tecnología y la regulación como del contexto geopolítico global.
Reflexión desde la delegación de Salamanca del COIIM
El debate sobre los recursos estratégicos debe ser desapasionado y basado en criterios técnicos, científicos y económicos, no en impresiones emocionales o coyunturas legislativas.
Salamanca reúne las condiciones para volver a ser una referencia industrial y tecnológica dentro del ciclo nuclear europeo: recursos naturales identificados, experiencia acumulada, capital humano y tejido investigador. Pero también requiere un marco regulatorio claro, estabilidad institucional y una visión compartida que trascienda la escala local.
La cuestión del uranio salmantino refleja el dilema energético de toda Europa: autonomía o dependencia, sostenibilidad o renuncia. Y ese dilema merece, al menos, una reflexión serena, informada y sin prejuicios. Porque la ingeniería (superando a la ideología) es la que convierte los recursos en oportunidades. Y las oportunidades, en futuro compartido.
Diego Marqueta Zalduendo
Presidente de la Delegación de Salamanca del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid (COIIM)
Miembro de la Comisión de Industria del COIIM
Notas al pie
- Trading Economics (2025). Uranium – 38-year historical price data and charts. Cotización: 76,50 USD/lb – 23.Octubre.2025. (Referencia usada por Bloomberg, MarketWatch y la World Nuclear Association).
- Tomando como referencia que España ya tuvo plantas de concentración operativas: ENUSA producía en Saelices el Chico (1975 – 2000), 300–400 t/año de concentrado de uranio (U₃O₈) a partir del mineral local.
- “Berkeley pide 1.000M USD a España por la mina de uranio de Salamanca”. CIAR Global. 30/09/2025.
- “Berkeley eleva a 1.250 millones de dólares su reclamación a España por la mina de uranio de Salamanca”. elEconomista.es 06/02/2026