
“Mayor especialización, confidencialidad, rapidez y economía son las principales características que definen al sistema arbitral”, así lo definió Javier Martínez Díaz, árbitro del Colegio Ilustre de Abogados, durante la jornada “Por una cultura del arbitraje en el COIIM” que se celebró ayer en la sede del Colegio. Este encuentro, que fue presentado por la vicepresidenta del AIIM, Inés Gallego, puso sobre la mesa el método alternativo de resolución de conflictos e impulso la incorporación de cláusulas arbitrales en los contratos en el ámbito profesional de la ingeniería industrial.
La corte de arbitraje del COIIM se creó en 2005 y pone a disposición de la sociedad la experiencia técnica de este colectivo que está integrado por 11.000 profesionales, según señaló este experto “el arbitraje en equidad es eficaz para resolver un conflicto y, todavía mejor, es una forma equitativa, ya que emplea la visión práctica que aporta el conocimiento especializado en la materia sobre la que tiene que pronunciarse”.
De puertas para adentro
De esto trata, de hablar el mismo idioma y solucionar de la mejor manera una disputa creando un entendimiento entre ambas partes sin llegar a pisar los tribunales; igualmente este sistema permite ahorrar complicaciones que conllevan las gestiones burocráticas, y que además, en muchas ocasiones, dejan a la luz, información o detalles que es preferible tratar con discreción, por lo que la confidencialidad es un aspecto que este procedimiento es capaz de asegurar.
Independencia y parcialidad es otro punto que ofrece el arbitraje, “las partes podrán revisar en caso de que entiendan o consideren que el árbitro o tribunal es imparcial” y a su vez añade Martínez, «en el caso del COIIM el ingeniero industrial, que desempeñe las funciones de arbitro, debe contar con una experiencia laboral de 20 años, y más aún, no puede tener ningún tipo relación personal que le vincule de alguna manera con las personas que protagonizan el litigio».
Otra ventaja frente al sistema judicial es que el arbitraje es normalmente más rápido, resuelve la controversia en un periodo de 6 meses y el tiempo dedicado está delimitado, igualmente es menos costoso que los litigios ante la Corte, “la solicitud del arbitraje dará lugar a unos gastos de 400 euros, que deberán ser abonados en el momento de presentación de la solicitud”.