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50 años al servicio de la excelencia de la Ingeniería Industrial

Como cada año celebramos la festividad de San José, nuestro patrón, y hacemos de esta fecha una ocasión especial en la que homenajeamos a aquellos compañeros que hace 50 años terminaron sus estudios y se convirtieron en ingenieros industriales.

El pasado día 16 de marzo festejamos nuestra profesión, y por ello el COIIM (Colegio Oficial de Ingenieros Industriales) organizó un emotivo acto, que empezó con una misa oficiada por nuestro colegiado, Ángel de Miguel, sacerdote e ingeniero industrial, en la parroquia La Milagrosa. A continuación, tuvo lugar la celebración de esta jornada tan especial en el hotel InterContinental de Madrid, cuya presentación corrió a cargo del decano del Colegio, Fabian Torres Suarez, que dedicó unas elocuentes palabras sobre la trascendencia de la labor de esta “generación de platino”, como él denominó, que “con su experiencia y conocimiento han contribuido al progreso de nuestra sociedad y economía participando en alcanzar ese deseado 20 por ciento del PIB”.

El decano enfatizó el gran legado que estos profesionales, protagonistas indiscutibles de este gran día, han dejado a los que vienen detrás. En este sentido, hizo una alusión al próximo Congreso Iberoamericano de Ingeniería y Tecnología, CIBITEC, que se celebrará los próximos días 23 y 24 de abril, y que se “convertirá en una plataforma de intercambio intergeneracional de conocimiento, desde la cual se mostrará las tendencias futuras que marcaran el destino del sector”.

A esta cita también acudió el secretario del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid, Francisco Javier Alonso, que junto con el decano hicieron entrega de unos obsequios como muestra de agradecimiento a la dedicación de este grupo de experimentados ingenieros. En este encuentro fueron homenajeados las promociones 117 y 118, que comenzaron su andadura profesional en la década de los 70. Desde entonces han cumplido con una misión encomendada, mover los hilos del progreso de nuestro país. Acompañados por sus familiares y amigos, y entre aplausos y emoción, asistieron a la entrega de este reconocimiento que solo se recibe una vez en la vida.

El representante de la promoción 117, Marcelino Casas, echó una mirada atrás en el tiempo y observando a las personas que se encontraban a su alrededor, le pareció increíble el poder estar ahí, cara a cara, viendo los rostros de sus compañeros, “después de 50 años, otra vez juntos”, aprovechó la ocasión para un dedicar un sentido recuerdo a “aquellos que, por desgracia, ya no están con nosotros”.

Marcelino mostró una gran gratitud por todo el aprendizaje que le ha aportado los años de estudio, facilitándole tomar decisiones y afrontar los desafíos que ha tenido que sortear durante sus diferentes facetas profesionales, “me han servido para encontrar soluciones y simplificar problemas” y, además añadió que “estas enseñanzas también me han dejado una huella en el terreno personal, mi hija, mi hijo, mi yerno y mi sobrino son ingenieros”.

Este profesional hizo un balance de las cinco décadas y concluyó diciendo que “me siento muy satisfecho del rumbo que ha tomado mi vida, de haber sido útil a la sociedad, no tengo suficientes palabras de agradecimiento al gran compañerismo y apoyo que siempre ha existido entre nosotros”.

Luis Estaire, tomó el relevo en el escenario, y como representante de la promoción 118, también quiso compartir unos minutos con los asistentes, “me siento afortunado por el apoyo de mis padres, de mi familia y de mis amigos, pero sobre todo, me siento un privilegiado por poder estar hoy aquí, celebrando el medio siglo de profesión, celebrando la vida.”

Después de tanto tiempo, Luis sigue manteniendo vivo en su memoria el recuerdo de su profesor Juan Echevarría, que fue director general de Unión Explosivos Río Tinto, que con su sabiduría y afán de superación, le mostró el camino que debía seguir y le ofreció su primer trabajo.

Como dijo Albert Einstein hace 145 años “es importante que aquellos que tienen el privilegio de saber tienen la obligación de actuar”, evocó Luis que se siente dueño de su futuro y anunció que “como el lobo que dedica su último aliento a cazar, yo seguiré invirtiendo mi esfuerzo en difundir el transcendental papel que tiene nuestra profesión en la sociedad”.

Para terminar, la vicepresidenta de la AIIM (Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid), Inés Gallego, agradeció a todos los invitados su presencia, especialmente la de aquellos que, aunque no pertenecen a la profesión, “nos acompañan de forma incondicional en esta aventura exigente, y llena de desafíos constantes, que es el ejercicio de la ingeniería industrial”.

Queremos agradecer y destacar, desde el COIIM, el gran trabajo de nuestro patrocinador Avanza que ha hecho posible reunirnos en esta significativa fecha.