Martes, 3 de mayo de 2022

Se estima que este año se producirá en España un sobrecoste de más de 3.000 millones de euros respecto a países como Alemania o Francia.
Los expertos del COIIM proponen una serie de medidas como desacoplar el precio de los combustibles fósiles de la fijación de la tarifa eléctrica, establecer una política de reducción de cargos que haga más competitiva a la industria o dedicar el incremento de recaudación de los derechos de emisión de CO2 para aliviar esta problemática coyuntural.
El Colegio y la Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid consideran urgente que el Gobierno otorgue prioridad a resolver la falta de viabilidad del negocio de las industrias electrointensivas que resulta de la extrema volatilidad de los precios del gas y electricidad, agravados por la invasión de Ucrania y el tratamiento diferencial que padece este sector en nuestro país en comparación con Alemania o Francia.
El COIIM, consciente de la potencial contribución al PIB y a la creación de empleo de calidad que otorga la industria electrointensiva en nuestro país, propone una serie de medidas inmediatas, a corto y medio plazo para resolver esta anomalía, que pasan en el plazo inmediato por desacoplar el precio de los combustibles fósiles de la fijación de la tarifa eléctrica en el mercado, establecer una política de reducción de cargos de la tarifa similar a la que se aplica a competidores en Alemania o Francia, y convocar subastas de tecnología inframarginal (nuclear, hidráulica y renovables) que están recogidas en el RDL 17/2021 y que, supuestamente, deberían haberse realizado en el pasado año.
Consideraciones generales
Las industrias electrointensivas españolas comenzaron 2022 con perspectivas tan negativas como las que caracterizaron 2021 y sin señales de que los altos precios eléctricos y del gas natural fueran a moderar su ritmo alcista y volatilidad, por lo que su actividad continuaba estando en serio riesgo, con lo que ello implica para la reactivación económica. Hay que tener en cuenta que estas industrias representan un 1,7% del PIB, con una facturación de 20.000 millones de euros, y dan empleo a 180.000 personas.
El año pasado, el sobrecoste del suministro eléctrico para las compañías electrointensivas superó los 1.500 millones de euros comparado con lo que pagaron sus principales competidores directos europeos en ese mismo ejercicio. En España, este 2022, con los precios eléctricos medios por los 360 €/MWh y los diferenciales con nuestros competidores, podemos estimar que se producirá un exceso de coste de más de 3.000 millones de euros.
Están en juego, además, las necesarias inversiones destinadas a descarbonizar las plantas (PERTE), que suponen cantidades muy significativas que ahora los industriales electrointensivos no pueden afrontar, debido a que los costes del gas, eléctricos y de derechos del CO2 no dejan margen para abordarlas.
A finales de febrero, la invasión de Ucrania ha hecho que la situación energética haya empeorado drásticamente, con una subida exponencial de los precios del gas y de la electricidad, lo cual ha creado una situación de emergencia industrial. El 8 de marzo, los precios del gas y la electricidad alcanzaron niveles sin precedentes de 165 €/MWh, con puntas de 215 el primero, y de 547 €/MWh, con puntas de 700 €/MWh, la energía eléctrica. Para completar este entorno tan negativo, los derechos de CO2 experimentaron cotas superiores a los 80 €/t. Durante la semana del 14 de marzo, el confinamiento de dos grandes ciudades en China debido a un brote de COVID-19, ha hundido las demandas de gas y crudo, y, consiguientemente, sus precios descendieron entre un 30 y un 50%, aumentando así la incertidumbre sobre su evolución.
Las empresas electrointensivas miembros de la Asociación de Empresas con gran Consumo de Energía (AEGE), que suponen más del 10% de todo el gasto nacional, cerraban el ejercicio de 2021 pagando por la electricidad unos 120 €/MWh, es decir, más del doble de la cifra que tuvieron los industriales franceses, cuyas facturas fueron de 50 €/MWh, y más de 36 €/MWh por encima de lo que abonaron las industrias alemanas, ambos competidores directos. A 7 de marzo de 2022, los futuros eléctricos de este año se cifraban en 400 €/MWh, lo que supone un precio final para los consumidores electrointensivos españoles de unos 360 €/MWh, el triple de lo pagado en 2021 y ocho veces más que en 2020. Además, y tal como se ha comentado anteriormente, la elevada volatilidad e incertidumbres del mercado hacen insostenible la situación de estas empresas.
Situación actual
Debido a lo expuesto, muchas industrias de sectores electrointensivos como la siderurgia, metalurgia no férrica, química y gases industriales, se están viendo muy afectados o se han visto obligadas a paralizar la producción, ya que los precios del gas y la electricidad hacen imposible mantener la actividad. Compañías como Acerinox, ArcelorMittal, G. Celsa, Feroatlántica, Megasa, Ferroglobe y Siderúrgica Balboa ya han tenido que parar algunas de sus instalaciones y, de seguir esta deriva, se verán obligadas a poner en marcha expedientes de regulación temporal de empleo (ERTES) y posibles deslocalizaciones de producción, si la situación no se endereza en breve plazo. Otras empresas han comenzado ya a reducir sus producciones al mínimo permitido, como es el caso de Asturiana del Zinc.
La Unión Europea vive una crisis sin precedentes, y en estos momentos cruciales deben adoptase medidas de emergencia, aunque sean acotadas y temporales. En España, más del 80% del consumo industrial está expuesto a los precios del gas y del mercado eléctrico diario, que han ido creciendo desde un 60% hasta representar un 75%; valores evidentemente insostenibles. Desde la publicación del Manifiesto por la Industria Electrointensiva Española el pasado 1 de diciembre, han transcurrido más de tres meses sin que se hayan adoptado medidas efectivas que reviertan la situación y mejoren las perspectivas de nuestras industrias. No olvidemos el objetivo de incrementar el peso de la industria hasta el 20% del PIB.
Medidas que los ingenieros industriales de Madrid proponen para solucionar los problemas expuestos:
Inmediatas:
- Reformar por lo menos hasta el 30 de junio de 2022, y de ser posible y permitido por la Comisión Europea, hasta el 30 de setiembre de 2022, el mercado marginalista eléctrico desacoplando el precio de los combustibles fósiles (gas y carbón) de la fijación de la tarifa eléctrica en el mercado.
- Establecer una política de reducción de cargos de la tarifa similar a la que beneficia a los competidores alemanes y franceses para que las industrias españolas mejoren su base competitiva.
- Convocar las subastas de tecnología inframarginal (nuclear, hidráulica y renovables), que recordamos estaban recogidas en el RDL 17/2021 y que, supuestamente, deberían haberse realizado en el pasado año 2021.
A corto plazo:
- Materializar el acuerdo que el Gobierno alcanzó con las compañías eléctricas en diciembre de 2021 y que sigue pendiente, para ofrecer a la industria electrointensiva contratos bilaterales a precios competitivos, es decir, anteriores a la crisis del gas natural.
- Materializar la propuesta del Ministerio de Transición Ecológica de ofertar la energía del RECORE a un precio regulado que alivie la crisis de las industrias.
- Dedicar el incremento de recaudación por derechos de emisión de CO2 e impuestos sobre el gas natural y la electricidad a aliviar los problemas expuestos, siempre cumpliendo la normativa de la Unión Europea (UE), sin olvidar la reducción de las tarifas, en particular la de los consumidores más vulnerables. Esta medida paliaría el problema sin afectar a la recaudación presupuestada en los PGE.
- Materializar una subasta de energía eléctrica organizada por los consumidores electrointensivos para permitirles un incremento de contratos a largo plazo (PPA) y dinamizar los trámites asociados con los mismos.
- Permitir a los grandes consumidores industriales el acceso a los mercados del resto de la UE para sus contratos a plazo, lo cual introduciría más competencia.
- Diferir en algunos meses la traslación al mercado minorista PVPC e industrial de las variaciones de precio del mayorista sin engrosar el déficit de tarifa existente.
- Poner en marcha las actuaciones del PERTE de descarbonización de la industria electrointensiva teniendo en cuenta que para emprender nuevas inversiones estas industrias necesitan tener resuelta su viabilidad económica.
A medio y largo plazo:
- Reforzar el mercado secundario para que sirva de referencia al minorista y así se amortigüe la volatilidad en la traslación de precios al mercado minorista.
- Reforzar el compromiso y las actuaciones para que en 2025 se haya completado la interconexión eléctrica submarina por el Golfo de Vizcaya, lo cual elevaría la interconexión con Francia a un 5% y también las de los Pirineos, de modo que en 2030 se alcance el 10% y mejore así la integración con el mercado francés.
- Reformar el mercado mayorista para amortiguar su volatilidad.