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Electrificación, autonomía y competitividad: España ante una oportunidad histórica

Viernes, 27 de febrero de 2026

El director de Regulación de Iberdrola España, Patxi Calleja, protagonizó una nueva edición de los Almuerzos de la Ingeniería organizados por la Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid (AIIM), donde analizó el contexto energético actual desde una perspectiva geopolítica, industrial y regulatoria. Su intervención giró en torno a una idea central: España está en una posición privilegiada en la transición energética, pero necesita eliminar barreras para aprovecharla.

De izda. a dcha. Fabián Torres, decano COIIM, Ines Gallego, vicepresidenta AIIM, Patxi Calleja, director de regulación de Iberdrola España y Francisco Cal, presidente de Honor de AIIM.

La seguridad ya no se basa en la interdependencia, sino en depender menos de los demás

Patxi Calleja enmarcó su intervención en el cambio de paradigma global. En las últimas dos décadas, mientras Estados Unidos consolidaba su liderazgo digital y China apostaba estratégicamente por la electrificación y la fabricación industrial asociada, Europa ha perdido peso económico relativo.

Si en el año 2000 Europa representaba el 21 % del PIB mundial, hoy se sitúa en torno al 16-17 %, mientras China ha pasado del 5 % al 17 %.

En este nuevo contexto, defendió que la  competitividad europea no puede construirse sobre combustibles fósiles importados:

“Nunca seremos competitivos consumiendo combustibles fósiles que no producimos”

La alternativa, subrayó, es clara: electrificación.

España tiene ventaja competitiva: energía autóctona y precios más bajos

España parte de una posición sólida:

Sin embargo, el peso de la electricidad en el consumo final de energía no ha crecido en los últimos veinte años. Para Patxi Calleja, este es el gran desafío: convertir esa ventaja en desarrollo industrial:

Estar bien posicionados no significa estar aprovechando la oportunidad.”

El cuello de botella: redes insuficientes para una demanda creciente

Uno de los mensajes más contundentes fue el diagnóstico sobre las infraestructuras eléctricas.

Mientras la capacidad renovable se ha multiplicado por cuatro desde 2019, la red eléctrica apenas ha crecido. El resultado: capacidad desaprovechada y, sobre todo, limitaciones para nuevas conexiones.

En los últimos años se rechazaron solicitudes para conectar a más de 400.000  viviendas, además de numerosas peticiones industriales.

Además, según explicó, si no se refuerza la red, hasta el 67 % de la nueva generación renovable podría verse obligada a verterse por falta de capacidad de evacuación.

“Un sector de infraestructura no puede ser el freno del desarrollo económico de un país europeo.”

Según explicó el Director de Regulación de Iberdrola España, las inversiones en redes llevan más de 14 años limitadas por el marco regulatorio. Mientras Iberdrola acompaña el crecimiento de de Reino Unido y Estados Unidos con inversiones de miles de millones en redes, en España la inversión está condicionada por restricciones regulatorias.

La conclusión es clara: sin refuerzo de redes, no habrá electrificación ni nueva industria al no poder hacerles llegar nuestra ventaja competitiva, la electricidad.

La fiscalidad: penalizamos lo que producimos en casa

El segundo gran obstáculo identificado fue la fiscalidad eléctrica.

Actualmente, el 40 % de la factura eléctrica corresponde a impuestos. La electricidad soporta entre cuatro y seis veces más carga fiscal que el gas importado, pese a tratarse de un producto mayoritariamente nacional: “Estamos penalizando lo que producimos dentro de nuestro país frente a lo que importamos.”

“Estamos penalizando lo que producimos dentro de nuestro país frente a lo que importamos.”

Patxi Calleja subrayó además que el impuesto del 7 % a la generación eléctrica solo existe en España y que tecnologías como la nuclear soportan una carga fiscal que alcanza los 28 €/MWh.

La electricidad es el tercer producto más gravado en España, tras el tabaco y el alcohol, pese a no generar externalidades negativas y contribuir a la autonomía energética y a la competitividad industrial.

Una revolución en marcha: la demanda industrial se dispara

El crecimiento potencial es significativo. Desde 1900 hasta el año 2000 se conectaron aproximadamente 30 GW en España. Desde el año 2000 hasta 2026, la cifra asciende a 170 GW. Solo en los dos últimos años se han solicitado conexiones para 100 GW adicionales.

La electrificación del vapor industrial —que representa en torno al 50 % del consumo energético para el calor industrial— permitiría reducir drásticamente la dependencia de combustibles fósiles importados.

En palabras de Patxi Calleja:

“Tenemos un producto competitivo, recursos naturales y empresas dispuestas a invertir. Solo necesitamos eliminar estas dos barreras.”

Regular para invertir y revisar para competir

El mensaje final fue directo: España dispone de recursos naturales, industria interesada y capital dispuesto a invertir.

Pero para convertir esa oportunidad en crecimiento industrial es necesario:

  1. Adaptar el marco regulatorio para permitir mayor inversión en redes.
  2. Revisar la fiscalidad eléctrica para no penalizar la electrificación.

“La infraestructura no puede ser el límite del desarrollo industrial de España.”

El debate posterior permitió profundizar en estas cuestiones, evidenciando la relevancia estratégica de la electrificación para el futuro económico e industrial del país.