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La ingeniería hospitalaria ante situaciones de emergencia

Miércoles, 27 de enero de 2021

Situaciones como el temporal Filomena ponen de manifiesto la importancia de los ingenieros industriales en el correcto funcionamiento de centros hospitalarios en circunstancias extremas. Este artículo de Laura-Andrea Gómez, vocal de la Comisión de Ingeniería Médica y Sanitaria del Colegio y la Asociación, destaca la importancia de los suministros vitales que dan soporte a la actividad asistencial.

La actual crisis de la COVID-19 ha puesto en evidencia la gran importancia de las infraestructuras, suministros y equipamiento para el buen funcionamiento de un hospital. Si a la ecuación añadimos la variable de un temporal como Filomena, que golpeó duramente a buena parte de nuestro país, nos encontramos ante un escenario difícil de prever.

“En este tipo de situaciones ante una crisis sanitaria es imprescindible poder garantizar los suministros vitales para dar el soporte necesario a la actividad asistencial”, destaca Laura-Andrea Gómez, vocal de la Comisión de Ingeniería Médica y Sanitaria del Colegio y la Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid. En el caso de un hospital son los departamentos de ingeniería y mantenimiento los responsables de suministros críticos como electricidad, gases medicinales, combustibles o agua, así como de las infraestructuras.

La improvisación y/o la falta de directrices claras y concisas pueden provocar una peor asistencia sanitaria así como grandes pérdidas económicas, por ello es de vital importancia una buena organización. En el caso de la Comunidad de Madrid, desde la Dirección General de Infraestructuras de la Consejería de Sanidad, se transmite a los hospitales las recomendaciones necesarias para paliar los efectos y proteger las infraestructuras.

“Los puntos fundamentales que se deberían de vigilar y asegurar con respecto a las instalaciones dentro de un hospital son de forma prioritaria: electricidad, gases medicinales, climatización, suministro de agua e infraestructuras”, destaca la experta del Colegio y la Asociación.

Electricidad

El sistema eléctrico es el corazón de un hospital, sin él no pueden funcionar prácticamente ninguna instalación ni, por consiguiente, el equipamiento electromédico necesario para el soporte vital y el tratamiento de pacientes.”Los hospitales de nueva construcción disponen de dos acometidas eléctricas por si se encuentran con una avería en el suministro, sin embargo la mayoría de los hospitales únicamente disponen de una”, indica Laura-Andrea. Por este motivo, considera de suma importancia anticiparse y tener los depósitos de combustible de los grupos electrógenos llenos para, en caso de corte de suministro, poder garantizar así el correcto funcionamiento de los servicios críticos.

Gases medicinales

Los pacientes con COVID-19 tienen un alto consumo de oxígeno medicinal, que se distribuye a través de depósitos instalados en el hospital. Habitualmente el abastecimiento de este tipo de gases desde las plantas de producción es muy fiable, pero situaciones como el temporal Filomena, con copiosas nevadas que derivaron en cortes de carreteras y accesos a los centros hospitalarios, pueden comprometer el suministro. “La colaboración, experiencia e implicación de todos los proveedores han permitido que el suministro pueda ser garantizado con éxito incluso en la situación extrema que hemos vivido”, subraya.

Considera imprescindible que los hospitales, como medida de contingencia y para evitar este tipo de situaciones, puedan garantizar mediante la reserva adecuada la demanda en condiciones normales requerida durante 7 días. También resalta la importancia de establecer un sistema de vigilancia de los elementos que componen el sistema de almacenamiento, preparación y distribución: los sistemas de intercambiadores, mezcladores, rampas y demás valvulería para evitar que se vean afectados por las inclemencias de las bajas temperaturas u otros factores adversos.

Por otra parte, se desaconseja el consumo mediante botellas por cuestiones de logística. Las botellas vacías deben transportarse a las plantas para su llenado, haciendo más complejo el sistema. “En casos excepcionales siempre es más conveniente y relativamente sencillo, instalar rampas de gases para ciertas subzonas que el uso de botellas individualizadas por paciente”, destaca la experta del Colegio y la Asociación.

Climatización

El confort térmico de pacientes y trabajadores de un hospital es otro de los puntos estratégicos para garantizar la prestación sanitaria. Se da la circunstancia de que el diseño de nuestras instalaciones y edificios puede no contemplar una respuesta holgada a condiciones de frío extremo como sucedió hace unos días, anormales en nuestro clima.

En situaciones extremas es necesario asegurar los suministros de gas natural o de gasoil, si hablamos de instalaciones más antiguas. “Las estaciones de regulación y medida del gas natural se deben proteger especialmente, ya que suelen estar a la intemperie en muchos casos, facilitando su congelación. En el caso del gasoil, al igual que con los grupos electrógenos, se han de tener los depósitos completos y proteger los sistemas de bombeo”, aconseja Laura-Andrea Gómez.

Para las unidades de tratamiento de aire (UTA) que disponen de baterías de frío y calor, alimentadas independientemente, si se dan temperaturas frías extremas se deben vaciar las de frío para evitar que, al no circular el agua por estar desconectado el circuito, puedan generar hielo y romperse.

Suministro de agua

Los centros sanitarios suelen contar con una única línea de abastecimiento de agua potable que abastece a los aljibes de consumo, servicios auxiliares y protección contra incendios. Por ello, una avería en la misma supone que el hospital pasa a depender de los aljibes, normalmente con poca capacidad de almacenamiento, pudiendo agravarse aún más debido a que una avería en esta instalación suele tener tiempos de resolución elevados.

“En este caso es conveniente tener previstas conexiones entre los aljibes de consumo y los de contraincendios, para aumentar la autonomía si existiera la necesidad”. destaca. Asimismo, en el supuesto de que haya extracción subterránea para riego de jardines, por ejemplo, igualmente es muy conveniente tener prevista la conexión necesaria para abastecer servicios de agua no potables: instalaciones, aseos, etc.

Los aljibes en los hospitales suelen ser calculados para cubrir la demanda de agua durante al menos 24 horas, por lo que en caso de avería en el suministro general se contaría con margen para poder preparar camiones cisterna y abastecer de agua al centro.

La red interna de abastecimiento debe estar protegida térmicamente, sino se puede se ha de intentar al menos mantener un pequeño caudal de agua para evitar que las tuberías se rompan por el choque térmico y de presión.

Infraestructuras

En situaciones como la vivida hace unos días por el temporal, se trata de un punto crítico a tener en cuenta en la estrategia de gestión del hospital. Como apunta la experta del Colegio “un exceso de nieve y hielo en las cubiertas puede provocar además humedades y goteras, un gran problema estructural que puede conllevar a la evacuación parcial o total del centro”.

Las cubiertas, accesos y escaleras de emergencia deben estar en condiciones de garantizar su transitabilidad; debiendo dejar libres de obstáculos las mismas, teniendo previsto el acopio de sal suficiente para caso de nevadas. Asimismo, se deben limpiar los imbornales, alcantarillas y toda la red de desagüe y canalización hacia la red de emisario. En caso de rejas de desbaste, deben estar limpias y accesibles al personal de mantenimiento y posible acceso de camiones para su limpieza.

Los accesos deben de estar garantizados no solo para pacientes, trabajadores y acompañantes sino para poder asegurar los suministros esenciales de combustibles y gases, así como alimentación, materiales sanitarios y fármacos, además de poder recoger los residuos generados por el hospital.